“LA AUTOESTIMA ES EL VALOR QUE DAMOS A LO QUE CONOCEMOS DE NOSOTROS MISMOS”.

la-autoestima-se-forma-en-la-familiaComo su nombre lo indica, es LA ESTIMA PROPIA. Supone aprobarse, aceptarse y considerarse como una persona digna de ser aceptada y querida por uno mismo y, por consiguiente por los demás. Se basa en todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros mismos hemos ido recogiendo durante nuestra vida.

Esta valoración se construye individualmente a lo largo de la vida, desde el día en que se nace.  Y como se nace en una familia, esta se convierte en la clave para que una persona se considere valiosa. Esta es la esencia de ser padres, el amor profesado al hijo hace sentirse al niño “amado” y por ello aprende a amarse y valorarse, por  el simple hecho de existir. Y al ser amado, aprende a amar. Para que una persona pueda valorarse, tiene que haber tenido la experiencia de haberse sentido querido sin condiciones, por sí mismo. Y eso sólo lo pueden hacer los padres.

La  autoestima infantil se desarrolla entonces en estrecha relación con los padres, apoyada  en la imagen que estos le han transmitido al niño, a través de sus mensajes y actitudes hacia él. Si los padres le transmiten una imagen positiva de sus posibilidades, y a la vez, le permiten ir comprobando esta capacidad para realizar cosas adecuadas a sus posibilidades, mediante una exigencia constante y coherente, el niño se verá así mismo capaz y lo que es más relevante, se sentirá seguro de sí mismo y de su actuar.

La exigencia familiar es uno de los pilares de la autoestima. Esta exigencia, el niño la vive e interpreta, porque se realiza desde el cariño y la aceptación, como confianza en él. Uno exige sólo a aquellas personas en las que confía, si me exigen y me quieren es porque creen que soy capaz de hacer las cosas. Eso que me exigen es bueno porque me lo piden mis papás que me quieren y no quieren nada malo para mí. Ejercer la autoridad entonces no es sino saber qué es lo que le debo exigir a mi hijo en cada momento para que desarrolle al máximo sus potencialidades. No exigirle nada es una verdadera agresión, porque supone transmitirle al hijo la impresión de que él no es capaz de nada.

Fomentar una autoestima sana en nuestros hijos en edades tempranas, no significa decirle que hace todo bien. Por el contrario implica:

  • Fomentar una autoestima realista, consciente de sus posibilidades y limitaciones, y optimista con el futuro.
  • Felicitarlo por sus logros.
  • Si hace algo mal, también hay que decírselo, centrándonos en los fallos y no descalificándole como persona.
  • Trasmitirle respeto y valoración, para ayudarle a reconocerse como alguien único y especial.
  • Evitar cualquier tipo de comparación.
  • Encontrar tiempo para estar con el niño a solas “tiempo exclusivo”.
  • Fomentar su independencia y autonomía.
Psp. Maythé Gómez Andía
Psicopedagoga- Terapeuta Emocional
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